domingo, 27 de marzo de 2016

LA VIRGEN CON EL NIÑO Y DOS ÁNGELES



Esta obra de Filippo Lippi, realizada alrededor de 1465, es una de sus pinturas más conocida y admiradas del Renacimiento.
Filippo Lippi, monje carmelita, no propio fiel a las obligaciones de la vida religiosa, se enamoró perdidamente de la monja Lucrezia Buti. Ella le correspondía y después de años de apasionado y “secreto”romance, ambos renunciaron a sus votos. Tuvieron dos hijos una hija y un hijo, Filippino, destinado a convertirse en un célebre pintor que siguió los pasos de su padre.
La popularidad de esta obra se deriva probablemente al hecho de que muchos piensan que la Virgen pudiera ser el retrato de Lucrezia Buti.
 
La Virgen María está representada de perfil, rezando delante del niño sostenido por dos ángeles cuyos rostros parecen el de dos bribones o niños pequeños. Detrás de ellos un vasto paisaje inspirado en las pinturas flamencas. El peinado de María es muy elegante, adornado con perlas y velos.


La dulzura y elegancia con la que viene representada, así como la gracia de los velos y del peinado será un modelo de elegancia para muchos pintores como Botticelli

 



De hecho el autor del  “Nacimiento de Venus” y  “Primavera”, no fue solo alumno de Filippo Lippi sino también amigo y colega de Filippino.





1 comentario:

Montero dijo...

Preciosa como todas tus tallas
Un abrazo de tu compañero Montero