





La sibila libia o líbica era la sacerdotisa profética que presidía el oráculo de Zeus Amón (Zeus representado con los cuernos de Amón) en el oasis de Siwa en el desierto de Libia.
En el compartimento presidido por la Creación del mundo encontramos a la Sibila Pérsica en un lateral y al Profeta Daniel en el otro. La sibila - sacerdotisa a quienes los antiguos atribuyeron un don profético; reciben el nombre de la hija de Dárdamo, la primera profetisa de la historia - ha sido interpretada por Miguel Ángel como una mujer anciana, afectada por la miopía y una significativa joroba, simbolizando así la vejez. Su postura está, si cabe, más escorzada que sus compañeros al acercarse en demasía el libro a la cara, creando un ritmo circular en la composición. Sus ayudantes quedan en la zona de sombra y son de los pocos que se cubren la desnudez con ropajes, repitiéndose en el Jeremías. Los vivos colores de los vestidos de la anciana otorgan una significativa luminosidad y alegría a la figura, resbalando la luz por los pliegues. Su estructura anatómica corresponde a un hombre hercúleo, siguiendo la norma escultórica tan admirada por Buonarroti.
La sibila eritrea era la sacerdotisa profética de la mitología griega, que residía en Jonia, al oeste de la península Anatolia. Era natural de Caldea, al sur de Babilonia, siendo hija de Berosus y de Erimanta.
La figura está sentada, como las otras Sibilas y los profetas, sobre un trono de piedra o mármol, y entre dos pilares con dos columnillas de oro cada uno. En los pilares de mármol están pintadas esculturas simuladas de pequeños amorcillos desnudos. No obstante, aquí los amorcillos no se representan en línea, sino siguiendo una diagonal que lleva al interior del cuadro. Con este efecto logra separar la figura del fondo arquitectónico. Debajo de ella aparece su nombre en latín: DELPHICA.
Sibila de Cumas era natural de Eritrea, ciudad importante de Jonia (en la costa oeste de la actual Turquía). Su padre era Teodoro y su madre una ninfa. Se cuenta de ella que nació en una gruta del monte Córico. Nació con el don de la profecía y hacía sus predicciones en verso. Se la conocía como Sibila de Cumas porque pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad situada en la costa de Campania (Italia).
Fresco de Rafael Sanzio de Urbino que representa a San Pedro, prisionero de Herodes, en su cárcel custodiada por hombres armados. Tanto ha cuidado la arquitectura y con tal discreción ha mostrado el edificio de la prisión que, a la verdad, todos los artistas que le siguieron han producido tanta confusión como él produjo belleza. Rafael siempre trató de representar las escenas, tales como se describen en los textos, poniendo en ellas elegancia y excelencia. Así, muestra en esta composición el horror de la cárcel en que aquel anciano está encadenado entre dos soldados, el profundo sueño de los guardias y el vivo esplendor del Ángel que en las obscuras tinieblas de la noche ilumina con su luz todos los detalles de la prisión y hace resplandecer las armas, que parecen más bruñidas que si fuesen verdaderas, y no pintadas.

Sibilas, de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. La sibila es un personaje de la mitología griega y romana. Es una mujer que dispone de poderes para la profecía, inspirados por el dios Apolo.
El techo de la Capilla Sixtina está dividido en varias secciones, que los elementos arquitectónicos simulados consiguen multiplicar los marcos de la bóveda y separan las nueve escenas del Génesis que son las que reciben mayor atención gracias a su complejidad, sobre los lunetos de las ventanas y las enjutas laterales es donde están los antepasados de Cristo, los triángulos donde se encuentran los tronos de los Profetas y las Sibilas y finalmente las enjutas de las esquinas o pechinas donde están las cuatro historias clave de la Salvación del pueblo de Dios(Israel).
Creación de Eva (Génesis II, 21: Entonces Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar). Del costado de Adán surge Eva con las manos en posición de rezar a Dios, su creador. La desnudez de Eva carece de seducción, el cuerpo presenta una gran pesadez y el rostro está realizado con trazos gruesos pareciéndose a una matrona romana, mientras Adán se muestra con un rostro tranquilo y con una sensación de dulzura en su sueño. Como modelo para esta representación el artista se inspiró en las esculturas que había visto en el año 1494, realizadas por Jacopo della Quercia para la puerta Magna de la Basílica de San Petronio de Bolonia. Se puede observar en este fresco la simbología de los cuatro elementos, en el suelo rocoso, la tierra, en el fondo una superficie de agua azul, el aire en toda la pintura y finalmente el fuego en el color rojo de la túnica de Dios.